Continuando con nuestras andanzas del año pasado, le toca a las vacaciones de verano.
Seguimos con las islas Baleares, esta vez fuimos a Menorca. Pese a la cercanía con Mallorca, son dos islas bastante distintas, con menos relieve pero muchas calas diminutas y pocas playas extensas. La isla es realmente pequeña, pero esto es engañoso, porque aunque hay poca distancia de unos puntos a otros, se tarda bastante en atravesarla. Además, todas las carreteras van a parar a una general que la atraviesa de Este a Oeste y es la que canaliza la mayoría del tráfico.
Por lo demás, es una isla bastante tranquila, si bien haya que madrugar para visitar determinadas calas, sobre todo por problemas de aparcamiento. Disfrutamos mucho y tuvimos un tiempo excelente todos los días.
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